Se suele decir que la música amansa las fieras, y claro está que una buena sinfonía, con tonalidades calmadas, saliendo de un instrumento de cuerda o de aire, si se sabe tocar bien, puede sonar a celestial. Es por eso que hoy hablaremos de dos instrumentos de gran lujo, el Violín y la Armónica, esa gran desconocida.
El Violín, cuenta con una procedencia italiana, donde se sabe que a principios del siglo XVI se comenzó a usar, siendo el violín más lujoso el modelo Lady Tennant Stradivarius de 1564. El creador de este instrumento musical de arte único, fue Antonio Stradivari, llegando a elaborar más de mil ejemplares, de los que se piensa que aun pueden quedar alrededor de 600 de ellos. En 2005 se sabe que uno de estos maravillosos violines fue vendido por un millón y medio de euros.

Asimismo, la historia que envuelve a la tan desapercibida armónica, data del año 1820, cuando fue creada la primera, denominada Aura, con cañas de acero superpuestas de forma horizontal, algo diferente a las ahora existentes. Pero no obstante, este original instrumento sonaba de forma suave, pudiendo su creador, Christian Friedrich, sostener notas.
Con los años, fueron más los fabricantes que modificaron la creación inicial, sacando diseños algo más parecidos al actual. Hacia los años 30, fue diseñada Pope Pius XI, en honor al Papa Pio XI, siendo pues, la armónica más cara del mundo, realizada con cañas de bronce, piedras preciosas, marfil y recubierta de oro. De este maravilloso instrumento, no se sabe su precio, pero debería ser de gran valor.
En definitiva, dos instrumentos elegantes, que saberlos tocar es un lujo y que además emiten sonidos envolventes, pudiendo realmente relajar a la persona mas inquieta.









